viernes, 24 de enero de 2014

Seis criterios para elegir una metodología Agile

A pesar de los ya bastante años de existencia que las acompañan, las metodologías 'agile' creo que están de moda. Aún así, no todo proyecto es apto para el uso de una metodología agile.

¿Cuándo, entonces, escoger una metodología agile y cuándo optar por una metodología más tradicional?

En su libro 'Going Agile', Gloria J. Miller cita un estudio de Boehm y Turner en que se identifican seis criterios para elegir o no una metodología agile junto con ciertas aproximaciones a cómo usarlos.

Estos son los criterios

  • Criticidad: En general, para proyectos críticos, como los relativos a salud, plantas nucleares, etc, funcionarán mejor las metodologías tradiciones. Sin embargo, en proyectos de baja criticidad pueden encontrar buen acomodo las metodologías agile.

  • Tamaño del equipo: En general equipos grandes (300 o más componentes) sugieren una metodología planificada tradicional, mientras que proyectos con equipos inferiores a 10 personas funcionan muy bien con agile. En medio nos queda el nada despreciable rango de 11 a 299 miembros del equipo sin una opción clara.

  • Capacitación y experiencia del equipo: En un equipo de alta experiencia (el 35% o más del equipo) se pueden ejecutar muy bien las metodologías agile. Por debajo del 15% la opción adecuada es la metodología planificada tradicional.

  • Estabilidad de los requisitos: En el caso de volatilidad de los requisitos (40% de cambio por mes) las metodologías adecuadas son agile. Por el contrario, si los requisitos son estables (1% de cambios al mes) se adaptan mejor las metodologías tradicionales.

  • Disponibilidad del cliente: Si el cliente tiene una alta disponibilidad es un punto a favor de las metodologías agile. Por el contrario, una baja disponibilidad nos lleva a una metodología tradicional.

  • Cultura de la compañía: Si la culturas de la compañía está acostumbrada al control férreo, resulta adecuada una metodología planificada tradicional. Si la dirección realiza un control laxo, se adaptan muy bien las metodologías agile.
Aparte de proporcionar unas ciertas directrices de elección, estos criterios indirectamente nos ilustran sobre las características de agile: su orientación a ciclos cortos de requisitado, codificación y prueba, el trabajo en equipo sin una dirección clara, la implicación del cliente y la madurez necesaria en los equipos de trabajo.

Y para tus circunstancias ¿Es agile una opción válida?