lunes, 3 de diciembre de 2012

De la displicencia a la adopción: actitudes autoritarias ante Internet

La orientación del estudio de Evgeny Morozov recogido en 'The net delusion' es de cariz claramente político. Al final del libro él mismo reconoce que podría haber estudiado otros aspectos de las repercusiones de Internet pero su interés se centra en sus implicaciones políticas y en su facultad, o no, de servir como elemento liberador.

Las conclusiones, ya lo hemos ido viendo, no son demasiado optimistas.

En un momento del libro, y ejemplificándolo con la evolución del comportamiento del venezolano Hugo Chavez, Evgeny Morozov identifica una evolución típica de la actitud de los regímenes autoritarios ante Internet.

Tras leer la propuesta con cierta detención, creo que se identifican tres fases (aunque el autor no las separa de forma tan clara). Serían estas:
  • Fase 1 - Displicencia o ignorancia: entienden Internet como algo frívolo que desaparecerá tan rápido como ha aparecido. Lógicamente, y para su decepción, luego comprueban que no es así, que Internet no desaparece y que, incluso, es adoptado por la oposición al régimen como una forma de burlar el estrecho control sobre otros medios.

  • Fase 2 - Censura: aplicada de forma muy diferente según las circunstancias de cada país y régimen, va desde una verdadera y estricta censura hasta sólo un cierto hostigamiento con impuestos o inspecciones.

  • Fase 3 - Adopción: Cuando se demuestra que la censura no es efectiva ni práctica, se pasa a la propaganda a través de Internet y los medios sociales y/o a la investigación exhaustiva.
No es algo muy diferente, quizá si eliminamos o matizamos la fase de la censura (tal vez asimilable a una fase de negación, resistencia o crítica), de las fases que conforman la actitud de empresas, instituciones e incluso individuos ante innovaciones y nuevas tecnologías.

Tal vez sea un patrón de conducta ante todo lo novedoso (ignorancia, negación, adopción). Lo preocupante de este caso, supuesto que damos por ciertas las tesis de Evgeny Morozov, es que desmontan, siquiera parcialmente, las esperanzas de que Internet sea un instrumento para la libertad, al menos la libertad política y al menos también en ciertos regímenes o contextos.

No quisiéramos que fuese cierto.