miércoles, 19 de octubre de 2011

La fascinación de las redes complejas y los comportamientos emergentes

En su apasionante libro 'Redes complejas', Ricard Solé, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y director del Laboratorio de Sistemas Complejos en dicha institución, nos expone, en ámbitos tan diversos como la ecología, Internet o el lenguaje, cómo la complejidad, que se explica con base en estructuras en forma de redes, hace que el comportamiento del todo sea diferente, y seguramente más rico, del que se podría deducir de la mera adición de las partes.

Las redes, la interconexión de elementos en forma de nodos, donde la riqueza se aporta no sólo, e incluso no tanto, por la naturaleza misma de los nodos en sí como por la tipología y riqueza de las conexiones, permiten aflorar, más bien dar origen, a comportamientos y matices más ricos, más complejos, a veces más sorprendentes. Se trataría de lo que denominaríamos comportamientos emergentes.

En el capítulo en que habla de Internet, Solé cita a Daniel Hillis, unos de los pioneros de la computación paralela quien, ya en 1998, decía lo siguiente:

"A medida que la información accesible a través de Internet se haga más rica y las formas de interacción entre los ordenadores conectados entre sí sea más compleja, espero que Internet empiece a exhibir comportamientos emergentes que vayan más allá de lo que nadie haya programado explícitamente dentro del sistema."

A continuación, y con base en esta cita, Ricard Solé nos propone una idea cautivadora:

"La red posee algunas propiedades especiales... y un fascinante papel facilitador de los movimientos sociales."

Internet, según el autor, no actúa de una forma muy diferente a la de otras redes complejas como las que gobiernan la economía o el clima. 

Y la Red con mayúsculas, ese inmenso conector que pone en contacto a personas, que establece redes complejas de carácter humano, puede dar lugar a comportamientos sociales emergentes, unos nuevos comportamientos que, quizá, no hubiesen aparecido sin esa fuerte interconexión que Internet posibilita.

¿Puede esta inmensa red social que es Internet ser la responsable de los nuevos movimientos reivindicativos a que estamos asistiendo en la actualidad? ¿Puede dar lugar a a innovaciones de todo tipo, fomentar la inteligencia colectiva y la serendipia? ¿Puede cambiar ideologías y valores?

Si las conexiones que las neuronas de nuestros cerebros establecen condujo al impresionante salto evolutivo que es la raza humana ¿a qué puede conducir este nuevo fenómeno de personas fuertemente interconectadas por efecto de Internet? ¿Hasta dónde se pueden multiplicar las capacidades? ¿A qué nuevos comportamientos emergentes de carácter social podemos asistir?

Sin duda, se trata de un fenómeno y unas cuestiones absolutamente fascinantes.