lunes, 29 de agosto de 2011

Más allá de Pigmalión: dos razones para aspirar a lo más alto

Es ya sobradamente conocido el efecto Pigmalión, el fenómeno consistente en que las expectativas, típicamente unas altas expectativas, influyen positivamente en la efectiva consecución de los objetivos que esas expectativas suponen.

En un sentido algo diferente, pero con cierta relación, Tim Ferriss, en su afamado libro 'La semana laboral de 4 horas', nos invita a que nos fijemos objetivos muy elevados, que no nos contentemos con pequeños logros, sino que pongamos nuestras miradas y empeño en lo más alto, que seamos atrevidos, ambiciosos.

Dos son las razones para ello.

La primera, quizá la menos sorprendente, es porque, según el autor, los objetivos muy elevados suponen una dosis extra de motivación. Unos objetivos sencillos, apenas nos aportan energía e ilusión. No son, en la jerga de la dirección por objetivos, suficientemente 'retadores'. Sin embargo, unos objetivos ambiciosos, fuera de lo común, tienen la propiedad de activarnos, de motivarnos, de cargarnos de energía...y como el efecto Pigmalíon predice, eso promueve la efectiva consecución de las metas propuestas.

Así es como lo expresa el autor:

"Una meta enormemente grande supone un chute de adrenalina que te proporciona el aguante necesario para superar las inevitables dificultades y tribulaciones que acompañan a la consecución de cualquier meta. Las metas realistas, las encuadradas en el grado de ambición medio , no motivan y no te impulsarán más allá del primer o segundo problema, momento en el que tirarás la toalla."

Pero más interesante y más original me resulta la segunda razón que Ferriss aporta. Según él, conseguir las metas más ambiciosas es, en una aparente paradoja, más sencillo que conseguir objetivos que no pasan de la medianía.

¿Por qué?

Pues porque los objetivos mediocres son a los que aspiran la mayor parte de las personas y, por tanto, de alguna forma existe mucha más competencia...lo que dificulta su consecución. Sin embargo, precisamente porque los objetivos ambiciosos asustan y muy pocas personas se los plantean, existe espacio libre, posibilidades, oportunidades en mayor abundancia.

 De nuevo en las palabras de Tim Ferriss:

"El noventa y nueve por ciento de la gente de este mundo está convencida de que es incapaz de lograr grandes cosas así que aspiran a ser mediocres. El grado de competencia para alcanzar metas 'realistas' es , por tanto, feroz, lo que paradójicamente hace que conseguirlas exija más tiempo y energía... Es más fácil ligar con la chica espectacular del bar que con las cinco guapas."

¿Nos atrevemos?