lunes, 4 de julio de 2011

En el medio del mapa: algo más que geolocalización en el mundo 2.0

Uno de los efectos de la globalización y de la expansión de Internet, la Web 2.0 y los medios sociales es, paradójicamente, la importancia que cobra el individuo. En una suerte de humanismo tecnológico o, más bien, basado en la tecnología, las personas pueden opinar, pueden elegir, pueden aportar contenidos, se pueden conectar y colaborar entre sí para lograr sus objetivos sin intermediación de empresas e instituciones.

Nick Bilton, en su libro 'Vivo en el futuro...y esto es lo que veo', hace un pequeño alto en el camino para reflexionar, citando a Kevin Slavin, creador de juegos y servicios basados en geolocalización, sobre la forma en que la tecnología móvil y de geolocalización altera 'nuestra posición en los mapas'. Ahora el mapa no es algo estático a lo largo del cual nos movemos cuando nos desplazamos en el mundo real. No. En el mundo digital y móvil, el mapa se construye en torno al individuo: nos muestra las calles que están a nuestro alrededor, nos muestra los establecimientos que nos pueden interesar, nos puede hacer ofertas adaptadas a nuestra posición. No estamos en un esquina del mapa, estamos en el mismo centro del mismo. El mapa gira alrededor del individuo.

Como diche el autor "Ahora es el mundo digital el que os sigue, y no al reves"

Pero eso es poco más que un una aplicación concreta, un síntoma, una curiosidad.

El propio Nick Bilton, en seguida vuelve sus ojos hacia lo verdaderamente esencial del mundo 2.0: hace notar que en este nuevo mundo el individuo está en el centro no sólo físicamente.

El individuo puede ahora buscar su propia información y puede crearla, puede elegir con total facilidad entre las empresas de las que desea productos y servicios, puede incluso crear de forma individual o en redes, sus propios productos y servicios, puede generar sus contenidos, puede influir en la opinión de su red social, puede liderar un grupo o una tribu, como nos dice Seth Godin, y mediante mecanismos virales alcanzar mucho más allá de su círculo físico cercano.

Contrariamente a lo que la palabra globalización sugiere, este globalización tecnológica que suponen Internet y los medios sociales, no sólo no despersonaliza nuestra existencia sino que, por el contrario, devuelve protagonismo al individuo, lo coloca en el centro del mapa...y no sólo como una localización.