miércoles, 11 de mayo de 2011

Lecciones de Ushaidi: la tecnología y la esperanza.

Ushaidi es uno de los portales míticos de Internet y del mundo de la colaboración y el social media. Un portal, cuyo nombre significa 'testimonio' en swahili, y que surgió a principios de 2008 en Kenia como un mecanismo para la denuncia de actos de violencia racial surgidos en dicho país tras una controvertidas elecciones y en un momento en que el gobierno impidió a los medios tradicionales informar de los hechos.

Ushaidi surgió de la siguiente forma: Ory Okolloh, una activista política, comenzó a 'postear' en su blog Kenyan pundit recogiendo los hechos que observaba y aquellos que, vía correo o comentario, le indicaban sus lectores. Cuando observó el éxito de la iniciativa pero que estaba desbordada y el sistema no escalaba, pidió ayuda y su petición fue atendida por dos programadores Eric Hersman y David Kobia.

En tres días, la primera versión de Ushaidi era ya una realidad. Comenzó como un portal más o menos tradicional pero, en seguida, se le añadió la posibilidad de incorporar mensajes de texto enviados desde móviles...y esa fue su gran explosión.

Tras el éxito en el caso de la denuncia de la violencia racial en Kenia, sus autores lo convirtieron en una plataforma que ha sido usada para prevenir la violencia en el Congo, para evitar el fraude electoral en India o México, para registrar el suministro de medicinas en países de Africa oriental y para localizar heridos tras los terremotos de Haití y Chile.

Clay Shirky, en su libro 'Cognitive surplus', nos relata brevemente estos hechos y de ellos, extrae las siguientes interesantes lecciones:
  • La gente está deseosa de hacer del mundo un lugar mejor...y ayudará si se le pide.
  • El acceso a herramientas flexibles y baratas derriba mucha de las barreras para intentar cosas nuevas
  • No se necesitan unos computadores extraordinarios para sacar provecho del excedente cognitivo. Unos simpes teléfonos pueden ser suficiente.
  • Una vez que has conseguido imaginar cómo aprovechar ese potencial en un modo que a la gente realmente le importa, otros pueden replicar la técnica una y otra vez.
Ushaidi y las lecciones que de él se extraen son elevadas e inspiradoras, no sólo desde el punto de vista tecnológico o, si se prefiere, de la aplicación de la tecnología, la Web 2.0 y los medios sociales, sino en un plano mucho más humano y trascendente.

Ushaidi nos muestra el lado más colaborador, desinteresado y creativo de la naturaleza humana.

Todo un canto de esperanza.