viernes, 22 de abril de 2011

Miedo a las mariposas

Hace unos años, cuando se hablaba de gestión empresarial, las cosas parecían más seguras y más científicas. El management parecía avalado por complejas teorías financieras y microeconómicas, la estrategia creía apoyarse en modelos macroeconómicos sólidos, el análisis de la actividad interna se medía mediante una bien desarrollada contabilidad analítica, las operaciones aún eran herederas del método científico de Taylor...

El mundo parecía estable, las empresas fiables y la gestión de la misma bien fundamentada, casi científica.

Últimamente, sin embargo, parece prevalecer la inestibilidad del entorno económico y social, la aparición de fenómenos sorprendentes y de gran impacto (internet no deja de ser uno de esos fenómenos), el cambio en los equilibrios de poder, nuevas teorías, nuevos fenómenos...

Ante estos fenómenos, el mundo del management parece virar sus ojos hacia técnicas de gestión menos científicas, más 'soft'. Se presta atención a los cisnes negros, se valoran los fenómenos sociales y los aspectos emocionales tanto en la relación con los clientes como con los empleados y con la sociedad en general, se apuesta por nuevos modelos de negocio que aún tienen que demostrar su viabilidad...como son muchos de los ligados al mundo Internet. ¿Qué está pasando? ¿Cómo de sólidas son estas nuevas técnicas de gestión?

James P. Womack y Daniel T. Jones en su libro 'Lean Thinking' hacen mención a este problema y sugieren la existencia de un cierto miedo en la clase directiva a estos entornos caóticos:

"Desde que en 1987 James Gleick publicó su sugestivo libro 'Chaos', se ha puesto de moda, entre los escritores de libros de negocios de empresa, hablar de mercados caóticos y de la necesidad de que las organizaciones sean capaces de reaccionar de modo instantáneo... Aplicando al mundo de los negocios la metáfora original del meteorólogo Edward Lorenz respecto a un sistema caótico -en el tiempo meteorológico, la naturaleza no lineal de las fuerzas que entran en acción, hace posible que una mariposa en Beijing pueda influir en el tiempo que hará en Nueva York unos cuantos días después-, los ejecutivos de hoy día parece que vivan con miedo a las mariposas."

Es cierto que el libro en que aparece esta cita tiene ya algunos años (la última edición data de 2003). Sin embargo, las cosas no parecen haber cambiado tanto. Es más, en cierto sentido, parecen incluso haberse acentuado. Cada vez se potencían más las técnicas de gestión menos científicas y se apuesta por lo más inmaterial.

Puede ser una opción novedosa e incluso inteligente. Puede que las teorías matemáticas sean en efecto incapaces de explicar hoy día los complejos y quizá caoticos fenómenos a que nos enfrentamos. Puede también que lo que ahora es más inmaterial e intangible, con el paso de los años sea abordado por teorías científicas y matemáticas de forma consistente.

Pero también puede tratarse de un cierto 'escapismo', una huida hacia explicaciones más atractivas y fáciles de comprender acerca de los negocios y la sociedad y que renuncien a adentrarse por los siempre complejos vericuetos del método científico.

Sea como fuere, este apoyo en teorías más ambiguas, menos sólidas, de menor predecibilidad, puede llevar a una gestión más improvisada, más reactiva, una gestión sometida a mayores niveles de ansiedad, una gestión en la que, en efecto, tal y como nos dicen Womack y Jones, se esté imponiendo un cierto miedo a las mariposas.