viernes, 3 de septiembre de 2010

Ideas sobre comunicación y cognición 2.0 (IV): Gramáticas, netiquetas y lenguaje no verbal

Debo adelantar que me gusta la literatura, que valoro las frases precisas y bien construidas, que encuentro belleza en una adecuada combinación de palabras y en un uso rico del vocabulario. Y aunque creo y reconozco la fuerza y capacidad expresiva de imágenes, sonidos, infografías o vídeos, también me parece que hay aspectos del conocimiento o del sentimiento cuya mejor vía de comunicación es a través de las palabras.

Las herramientas sociales y, probablemente, parte de la cultura moderna, parecen sin embargo rehuir las palabras o, al menos, comprimirlas, apretarlas, deformarlas, reducirlas a su mínima expresión.

No es sólo que canse más leer en una pantalla que en un papel y, por ello, las buenas prácticas de diseño web aconsejen no incluir textos muy largos; no es sólo que parecemos vivir una época acelerada en que estamos bombardeados por informaciones y por necesidades de acción y nos resulta difícil dedicar mucho tiempo a una información, a un 'input' específico. Es que, además, y quizá como una consecuencia o manifestación de esos fenómenos, las herramientas sociales cada vez nos impulsan a comprimir más los mensajes.

Tenemos como antecedente ya casi lejano el caso de los mensajes cortos, los SMS de los móviles surgidos al albur del estándar GSM. La mensajería instantánea, aunque no obliga realmente a escribir textos cortos, lo cierto es que, por su naturaleza y por el diseño de las interfaces de usuario parece que empuja a ello, con un espacio visualmente reducido para los mensajes, unido a la proliferación de emoticonos.

Esa misma interfaz de usuario se presenta en el recuadro para la actualización de estados en redes sociales tan populares como Facebook, LinkedIn o Tuenti.

Hemos pasado del blogging al microblogging donde el rey es Twitter con sus mensajes de tan solo sólo 140 caracteres y donde, además, caben referencias y signos para indicar Retweets y hashtags.

Y si los estados de las redes sociales se actualizan mediante un recuadro de tamaño visualmente reducido, con cada vez mayor frecuencia esa actualización se produce mediante una integración automatizada, precisamente, con Twitter con lo que volvemos a su mundo de los 140 caracteres. Y esta misma tendencia comienza a observarse en los comentarios de blogs donde, más que con un comentario, nos encontramos con un breve tweet que menciona al artículo del blog.

Y en esa tendencia, en esa filia por lo corto e inmediato, por lo rápido y sencillo, necesariamente perdemos algo, algo de conocimiento y algo de comunicación.

En primer lugar perdemos gramática, al menos la gramática tradicional. Para poder comprimir ideas en tan poco espacio, nos vemos obligados a introducir abreviaturas, a eliminar preposiciones y artículos, a forzar frases, a saltarnos reglas... y, como alternativa, contruir algo así como unas nuevas gramáticas con reglas conocidas por los fans de los medios sociales como, por ejemplo, la gramática twitter con sus signos RT, sus referencias y sus hashtags. Elaboramos unos nuevos vocabularios, unos nuevos diccionarios de abreviaturas y símbolos (#FF, RT, pq, grax, etc)...Inventamos, en fin, un nuevo lenguaje más conciso, más rápido...pero quizá menos rico, con menor capacidad expresiva, con menos matices, más superficial.

Plenamente ingenioso resulta, eso sí, la compresión de elementos no verbales en el propio lenguaje de Internet. Así, elaboramos las normas de buen comportamiento y protocolo, la netiqueta, que nos indica cómo ser 'educados' en este mundo virtual. Ingenioso a la par que rápido es también la adopción de símbolos, los emoticonos, para expresar emociones y matices que normalmente recoge el lenguaje no verbal, los gestos.

Ambos son mecanismos muy ingeniosos, en el caso de los emoticonos diría que casi brillantes, pero tendentes de nuevo a la velocidad, a la compresión, a la inmediatez.

Tiene su valor comunicativo y cognitivo este lenguaje comprimido. El valor deriva, precisamente, de su brevedad y rapidez. Probablemente se pierdan detalles pero, a cambio, se gana en velocidad y viralidad. Los conocimientos son más básicos...pero se difunden con mayor rapidez y amplitud.

Los nuevas formas de expresión ganan en velocidad y alcance lo que pierden en precisión y profundidad. Utilizando un símil de gestión, diría que los nuevos lenguajes 2.0, en lo tocante a comunicación y cognición ganan en eficiencia pero pierden eficacia.

¿Un equilibrio afortunado?

Artículos en este blog relacionados