lunes, 27 de marzo de 2017

La ciudad hiperconectada

El concepto de Smart City, al menos como yo lo recibí en su momento, surgió algo así como un subproducto, una manifestación o un conjunto de servicios ligados a Internet de las Cosas, es decir a soluciones que implican que diferentes tipos de objetos están dotados de sensores y actuadores y de la capacidad de comunicarse entre sí y con una plataforma central que proporciona coordinación, inteligencia y explotación de datos.

De esta forma, podían surgir en la ciudad una serie de servicios verticales involucrando coches, aparcamientos, elementos de riego, de medidas de calidad del aire, etc lo que implicaba un primer nivel de conectividad de la ciudad.

Sin embargo, la tendencia apunta a una generalización de esa conectividad. Una generalización que se produce en un doble sentido. Por un lado, que más y más objetos son 'sensorizados' e incluídos en esta 'conversación de las cosas'. Por otro lado, que las soluciones, las plataformas, a su vez, se interconectan entre sí, dotando de interoperabilidad a los diferentes servicios y de capacidad de compartir datos. Eventualmente, podemos llegar a una plataforma única y mutiservicio para la ciudad inteligente.



El futuro de la ciudad, de la ciudad inteligente, parece ser el de esta ciudad hiperconectada, donde todas las cosas están dotadas de comunicación y donde existe una plataforma que actúa como inteligencia de este entorno urbano fuertemente conectado. A medida que aumenta la conectividad, aumenta, pues, la inteligencia o, al menos, la capacidad de inteligencia en la ciudad.

Con esta metáfora lo ilustra Marieta del Rivero en su libro 'Smart Cities. Una visión para el ciudadano':

La inteligencia de una persona la define no tanto el número de neuronas que tenga, sino el número de conexiones que exista entre ellas. De igual forma, la inteligencia de la ciudad proviene de su capacidad de relacionar elementos hasta ahora disjuntos y aislados entre sí.

Así que, a medida que incrementamos la sensorización, conectividad e interoperabilidad de elementos de la ciudad y las plataformas que los gestionan, estamos profundizando en la inteligencia de la ciudad.

La ciudad hiperconectada, tiende hacia la ciudad superinteligente.

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