viernes, 19 de febrero de 2016

La industrialización del storytelling o la importancia de la autenticidad



Esta semana, el Martes concretamente, pude asistir a un experimento, quizá una nueva forma de actuar de TED, la conocidisima organización dedicada a las charlas y conferencias, todo un monumento a la palabra, las ideas y la comunicación.

El evento en cuestión era la retransmisión en streaming de la sesión inaugural de TED2016, no realmente en directo, pero casi...intentando transmitir a todo el mundo, y en una sala de cine, las mismas sensaciones que los afortunados asistentes presenciales.

Estoy contento de haber asistido en streaming a esta apertura...estoy realmente muy contento...

...pero también ha existido una pequeña decepción.

Me interesa cada vez más el mundo del storytelling, de los discursos en público, de la combinación de la palabra, el gesto, la música, las historias como herramientas para hacer sentir, para liderar, para transformar, para influir.

Y debido a ese interés he asistido alguna vez en directo a charlas, he visto muchos, muchísimos vídeos, y he leído una buena cantidad de libros sobre comunicación y presentaciones.

Shonda Rimes en TED2016
Al final, y aunque el fin último es la comunicación, una comunicación que busca la emoción en la audiencia, se emplean técnicas, se dan consejos, se sabe lo que funciona y lo que no, tanto desde el punto de vista de la estructuración de la charla, como de las palabras en sí mismas y del lenguaje no verbal.

Y ese es el peligro...y esa es la fuente de mi pequeña decepción.

En esta sesión inaugural, me pareció que a alguno de los ponentes (prefiero no decir cuáles) les faltaba o les sobraba algo... lo hacían bien, bastante bien...pero no llegaban, no al corazón, no al menos a mi...  

¿Qué fallaba?

Creo que el exceso de técnica.

Si la comunicación busca la emoción, el primero que debe sentirla es el ponente y por ello el ponente no solo debe exponer sino que debe exponerse... debe sentir y debe entregarse, debe ser un alma, una emoción, y debe de ser, ante todo él mismo.

No sé cómo, no sé si es el lenguaje no verbal, si son las neuronas espejo o si es un sexto sentido, pero los humanos tendemos a percibir cuándo el que nos habla es auténtico y cuando no, cuándo siente lo que dice y cuando no, cuando se está entregando y cuando sólo está actuando.

Y creo que ese era el problema. Algo así como un storytelling industrializado y, por ello, algo tópico y encorsetado.

Alguno de los ponentes a que me refiero lo hacían bien, puede que muy bien. El discurso era bueno,  las ideas inspiradoras, el mensaje articulado a través de historias en la que se deslizaba lo personal, el lenguaje no verbal activo y cuidado, la mirada recorriendo a toda la audiencia... Un compendio de perfección...

Quizá demasiada perfección. Quizá era un manual práctico de storytelling....un manual...

Ishita Katyal abrió TED2016
No sé si eran mis neuronas espejo o mi sexto sentido... el caso es que las charlas no me llegaban, que no me movían. Percibía la charla como una actuación, una buena actuación...pero sin verdadera emoción.

En el fondo, les faltaba autenticidad: al mensaje y a la puesta en escena. Cuidada, pero no auténtica. Perfecta, pero no inspiradora...

Las técnicas son buenas, la planificación y la estructuración también, el uso del lenguaje no verbal imprescindible...pero nada hay que sustituya a un alma auténtica y entregada. 

Líder, Speaker, Persona... aprende técnicas y perfeccionalas, estudia tu discurso y ensayalo si quieres, ... pero cuando llegue el momento de la verdad, cuando vayas a salir a escena, relájate, déjate llevar, sé tu mismo. Exponte, permítete sentir y apasionarte. Se auténtico. No cuentes una historia sino 'tu historia'. No lances un mensaje sino 'tu mensaje.

Sólo así me alcanzarás, sólo así me moverás, solo así me emocionarás...