miércoles, 3 de febrero de 2016

La delegación como apalancamiento directivo



El apalancamiento es un concepto inicialmente financiero...aunque apoyado en una metáfora física.

La palanca, la física, es un mecanismo que permite multiplicar las capacidades de la persona cuando, por ejemplo, levanta un peso. La sencilla aplicación del concepto de momento, y la mágica proporción entre los lados de la palanca, logran este efecto. Una persona, actuando en el lado largo de la palanca, puede levantar un peso muy grande en el lado corto de la palanca, algo que sería incapaz de realizar sin este mecanismo.

El mecanismo, pues, multiplica las fuerzas de quien actúa.

Y es que eso es apalancar: multiplicar las fuerzas, las capacidades, las potencialidades apoyándose en algún tipo de recurso externo.

De esta idea derivan los conceptos de apalancamiento financiero y el apalancamiento operativo.

El apalancamiento financiero mide el nivel de deuda de una empresa. Sorprendentemente, en general es bueno tener deuda. ¿Por qué? porque al disponer de mayores recursos financieros, éstos se pueden invertir o utilizar para impulsar el negocio, para comprar más, tener más equipo, etc y así conseguir mayores resultados. La deuda actúa pues, como multiplicador de las fuerzas financieras de la empresa.

El apalancamiento operativo mide el nivel de subcontratación. De nuevo, al subcontratar, se dispone virtualmente de un equipo mayor y unos conocimientos más amplios y esto aumenta la capacidad operativa y de ejecución de la empresa. Es decir, hemos multiplicado sus capacidades operativas

¿Se ve el patrón?

Nos apoyamos en algo externo que multiplica nuestras fuerzas.

Y se me ocurre que la delegación no es más que otra forma de apalancamiento, un apalancamiento que, improvisadamente, bautizo como apalancamiento directivo. Al delegar, el directivo libera para sí, tiempo para pensar, analizar, comunicar o, en general, hacer nuevas cosas, mientras la persona o equipo en que ha delegado se ocupan de la tarea original. De esta forma, apoyándose en su equipo, el directivo a multiplicado su capacidad de actuación. La delegación en su equipo ha actuado como palanca.

 Visto así se explica, casi físicamente, por qué es bueno delegar, por qué, es bueno, en general, tener confianza en terceros.