viernes, 27 de septiembre de 2013

Tres barreras a la libre elección de productos que la tecnología ha pulverizado

A veces, si no se reflexiona detenidamente, cuesta darse verdadera cuenta del impacto que las tecnologías han tenido en nuestras vidas y en la economía.

Internet nos ha puesto en contacto permanentemente a unos con otros, ha eliminado distancias y ha permitido el comercio electrónico. También Internet, acompañado de la tecnología digital, y últimamente tecnologías de fabricación como la impresión 3D, han permitido hacer saltar por los aires antiguas barreras.

A propósito de esto último, del impacto en el comercio y, sobre todo en la distribución, me ha parecido muy interesante, por lo compacta y acertada, la descripción de las tres barreras a la libre elección de productos por parte del consumidor que Internet y lo digital han derribado y que identifica Chris Anderson en su libro 'Makers'.

Estas barreras que dominaron los mercados del siglo XX y que todo producto debía superar para poder ser elegido por un cliente eran, según Anderson, tres. Para llegar a manos del cliente, un producto debía:
  • Ser suficientemente popular como para ser fabricado
  • Ser suficientemente popular como para ser tenido en cuenta por los distribuidores
  • Ser suficientemente popular para poder encontrarlo en una tienda cercana
Internet, y el fenómeno 'Maker' rompen estas tres barreras y llevan los principios de la economía de la larga cola a economía de los átomos, de los bienes físicos, bienes que ahora podemos fabricar en casa intercambiando diseños digitales por Internet.

¿Qué más barreras estarán a punto de caer y que ni siquiera acertamos a imaginar?