lunes, 21 de febrero de 2011

Ideas wikinómicas para un sistema financiero 2.0

A lo largo de casi todo el libro 'Macrowikinomics' , sus autores, Don Tapscott y Anthony D. Williams, hacen un recorrido por diferentes sectores y actividades económicas y sociales, y estudian cómo se pueden aplicar a ese sector los cinco principios de la Macrowikinomía: colaboración, apertura, compartición, integridad e interdependencia.

Quizá donde las ideas aportadas más me hayan llamado la atención sea en lo relativo al sector financiero. No definen los autores un corpus de doctrina completo o un nuevo modelo integral de sistema financiero. Pero sí aportan algunas ideas interesantes apoyadas en ejemplos llamativos.

En concreto, entresaco y traigo aquí a colación tres ideas:

1.- Valoración distribuida de riesgos

Comienzan los autores proponiéndonos el área de capital-riesgo y cómo evaluar ese riesgo asociado a una inversión. La idea, que ha sido llevada a cabo por VenCorps, consiste en hacer una decisión distribuida. Al contrario que las firmas tradicionales de capital riesgo, que disponen de un mecanismo y organización internas para evaluar el riesgo asociado a una inversión y decidir con base en ello si financiar o no una iniciativa, VenCorps externaliza dicha evaluación. Pero esa externalización no se produce en otra empresa sino en una comunidad de personas que colaboran voluntariamente, pudiendo, a cambio, ganar premios y algo de efectivo.

El capital para la inversión lo aporta VenCorps...pero la decisión de dónde invertir no. Esa es tarea de la comunidad.

Es una forma de aprovechar la inteligencia colectiva y, a la par, los miembros de la comunidad pueden ejercitar sus capacidades y, quizá, ganar algún dinero y algún premio.

2.- La banca peer-to-peer

La banca peer-to-peer, es, quizá, el modelo más puro de sistema financiero 2.0 y una aplicación práctica del concepto de desintermediación.

En este caso, en lugar de existir una entidad financiera, un banco, que intermedia entre prestamistas y prestatarios obteniendo un retorno por ese servicio, en el caso de la banca peer-to-peer se pone en contacto directo a aquellos que necesitan un préstamo y aquellos que tienen excedentes financieros y están dispuestos a prestarlos.

El uso de plataformas basadas en Internet, permite hacer viable este tipo de contacto directo entre unos y otros. El ejemplo que se nos propone es el de Zopa.

El mecanismo es similar al de las subastas de eBay. En muchos aspectos, en realidad, Zopa tiene un funcionamiento similar a un banco. Al fin y al cabo, cobra una tarifa por sus servicios y también responde en caso de impagos. Pero quizá, el mayor valor que aporta Zopa sea la trasparencia, el contacto directo entre pretamista y prestatario, el conocer quién presta y a quién.

3.- Microcréditos sociales

Una variante del esquema de Zopa sería la banca social, la aplicación de los principios wikinómicos a los afamados microcréditos que, por ejemplo, Kiva ofrece en países en vías de desarrollo para apoyar pequeñas inversiones para emprendedores y familias.

En este caso, si se quiere, se trata de una forma más que inteligente de filantropía bien entendida. La especial naturaleza social de este tipo de préstamos lleva a esquemas de gran cercanía en la que la persona que aporta el pequeño capital se involucra en ocasiones personalmente en ayudar al emprendedor, participando en la elaboración del plan de negocio, proporcionando consejos o monitorizando el progreso de la iniciativa.

Estas son tres ideas innovadoras y basadas en los principios macrowikinómicos que han tenido éxito y que demuestran que, incluso en sectores tan aparentemente encorsetados como puede ser el financiero, es posible aplicar, de manera provechosa, las ideas de la colaboración, la trasparencia y la honestidad.



Si repasamos los lemas que acompañan a las tres empresas mencionadas, éstos no pueden ser más ilustrativos. Así, el lema de VenCorps es "community powered capital", el de Zopa "Loans from people, not banks" y el de Kiva "Loans that change lives".

Comunidad, personas, vidas...

¿No vale la pena, al menos, intentarlo?