lunes, 8 de junio de 2020

Siete fuerzas para acelerar el progreso y la innovación


He leído hace poco el último libro de Peter Diamandis y Steven Kotler titulado 'The Future is faster than you think'.

Se trata de una visión sobre el futuro (un futuro que en parte ya es presente) optimista y ambiciosa, un futuro en que la tecnología juega un papel crucial y un futuro en que las innovaciones y disrupciones se aceleran hasta límites insospechados.

¿Qué fuerzas, según estos autores, impulsan ese progreso y esa innovación.?

Pues identifican tres grandes fuerzas.

Por un lado el crecimiento exponencial de la capacidad de computación y de toda una serie de tecnologías que han identificado antes entre las que se incluyen, por ejemplo, el blockchain o la inteligencia artificial.

Por otro la convergencia de tecnologías ya de por sí exponenciales y de crecimiento acelerado.

Y la tercera fuerza, a la que en el fondo me quería referir en este post, no es realmente una fuerza sino la unión de otras siete fuerzas, no tan tecnológicas, y quizá menos evidentes. Son éstas:

  • Tiempo ahorrado: a medida que la automatización nos libera de trabajos pesados y rutinarios disponemos de más tiempo para pensar, crear e innovar, impulsando así un gran círculo virtuoso.

  • Disponibilidad de capital: una disponibilidad de capital de inversión que ya no sólo viene de administraciones o grandes empresas sino que también incluye al capital riesgo e incluso personas individuales vía 'crowdfunding'.

  • Desmonetización: que más que a una desmonetización completa se refiere a un abaratamiento radical de todo tipo de recursos, desde secuenciadores genéticos, a la capacidad de computación o los robots.

  • Más ingenio: Debido fundamentalmente a la generalización de la educación, el talento natural de muchas personas que en el pasado no tenía oportunidad de desarrollarse, ahora sí puede ser aprovechado, dando lugar a más ideas, más innovaciones.

  • Abundancia de comunicaciones: que se refiere a la hiper-presencia y rendimientos mejorados de las redes de comunicaciones.

  • Nuevos modelos de negocio: Lo que empieza siendo una transformación tecnológica acaba mutando en transformación de modelos de negocio y, por tanto, transformación de mercados y de la creación de valor lo que contribuyen a acelerar aún más el progreso.

  • Vidas más largas: Al alargarse la esperanza de vida, se alarga el periodo en que podemos realizar aportaciones valiosas. Los autores lo ejemplifican con el caso de Ada Lovelace quien murió a los 36 años y de la cual, caso de haber vivido más se podrían haber esperado nuevas y valiosas aportaciones al mundo de la computación.

Se puede compartir o no con los autores el optimismo en cuanto a la velocidad (y aceleración) de los cambios, pero en lo relativo a las fuerzas potenciadoras y aceleradoras de la innovación no resulta difícil estar de acuerdo.

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