lunes, 24 de octubre de 2016

Una sociedad digital y social pero atrapada en una espiral de silencios

Uno de los fenómenos que caracterizan la sociedad digital en que cada vez nos vemos más inmersos, es la emergencia, realmente ya casi el establecimiento, de las herramientas sociales.

Redes sociales, blogging, microblogging, mensajería instantánea... una publicación constante de comentarios, opiniones, fotografías, vídeos, chistes, noticias... un contacto constante con 'lo que está sucediendo' y, en principio, envueltos en un diálogo e interacción continuos...

Parece que la digitalización nos conduce a lo social, a lo grupal, a lo compartido...

Sin embargo,puede que no sea 'oro todo lo que reluce', puede que la sociedad digital, y a pesar de la innegable interacción continua, esté promoviendo, más que a la sociedad en su conjunto, al individuo, a la persona

Al menos, eso parece pensar Klaus Schwab cuando en su libro 'The fourth industrial revolution' afirma:

one of the greatest (and more observable) effects of digitization is the emergence of the "me-centred" society - a process of individuation and emergence of new forms of belonging and community. Contrary to the past, the notion of belonging to a community today is more defined by personal projects and individual values and interests rather than by space (the local community) work and family.

Una sociedad centrada en el yo, en el individuo. No tanto porque no exista lo social y la comunidad sino porque, según el argumento de Schwab, la forma de pertenencia a las comunidades se modifica. El individuo se reafirma, y sus proyectos, valores e intereses definen la comunidad a la que pertenece, 

Dicho así, no parece que esto sea realmente negativo. Casi parece todo lo contrario. Si la persona se reafirma en su individualidad, pero al tiempo se integra en comunidades ¿no es eso ideal?

Quizá no sea tan malo, pero guarda un peligro. Un peligro que identificó la psicóloga clínica del MIT, Sherry Turkle a la que cita el propio Schwab, y quien afirma que este comportamiento genera lo que denomina una espiral de silencio:

This matters because what we read, share and see in the context of social media shapes our political and civic decisions.

Es decir, y si lo entiendo bien, la cosa funciona de la siguiente forma: el individuo participa en comunidades, sí, pero afirmando sus valores e intereses, pero, poco a poco, la propia comunidad a que pertenece va modelando su pensamiento social y político (y supongo que en cualquier campo). Sus 'inputs' son cada vez más polarizados, más estrechos y lo que en principio podría suponer una afirmación de la individualidad y el pensamiento autónomo y un enriquecimiento por la interacción con la comunidad, se convierte en todo lo contrario: un círculo cada vez más cerrado...

Una receta para el empobrecimiento y, en la peor de sus expresiones, para el fanatismo.

¿Cómo hacer frente a este riesgo?



A nivel individual supongo que exigiéndonos la diversidad en nuestros inputs. Por poner un ejemplo, seguir en twitter no sólo al partido al que votamos sino a todo el arco parlamentario y no parlamentario. O seguir las noticias de diversos medios, con diferentes enfoques. O leer una gran variedad de blogs, o seguir a líderes de pensamiento de diferentes disciplinas y tendencias.

Eso a nivel individual pero ¿y como sociedad?

Ahí, no lo tengo tan claro...