lunes, 8 de junio de 2015

El espíritu de la frontera

Recuerdo que hace muchos años, cuando todavía era estudiante de EGB (si, yo también fui a EGB :) ) pedagogos sin duda bien intencionados intentaban enseñarnos a estudiar y nos sugerían un método de estudio de un tema en el que recuerdo que el primer paso era una lectura exploratoria, un mirar 'por encima' el tema sólo para hacernos una idea de qué iba, cuál era la temática.

Lo cierto es que creo que esa técnica funciona, o al menos yo tiendo, y no creo que sea por esos consejos, a acercarme a temas que me interesan como en círculos, primero explorando y luego profundizando, descubriendo poco a poco la materia en cuestión.

A lo mejor es un estilo de aprender que necesita este enfoque que, en otros contextos, llamaríamos 'top-down' (de los más general a lo más particular). 

O a lo mejor tiene que ver con otra cosa.


Personalmente soy una persona intelectualmente curiosa, que gusta de entender y conocer de muchas disciplinas... y de ver cómo encajan entre ellas. 

Hace poco leía 'El pensador intruso' de Jorge Wagensberg, un libro dedicado al pensamiento interdisciplinario, ese pensamiento, esa inquietud, que cruza las barreras de las disciplinas establecidas, que une diferentes saberes y rompe separaciones artificiosas.

Y, si hago caso al autor, la exploración, es algo más que una técnica de estudio. Parece ser, más allá de ello, un rasgo de los pensadores interdisciplinarios

Al inicio del libro, en su prólogo, nos dice:

El espíritu de la frontera invita a revolotear en torno a un tema antes de profundizar en él. Es un hábito de riesgo que favorece la creación de nuevo conocimiento pero que, por otro lado, invita más a abrir paréntesis que a cerrarlos.

Me gusta.

Me gusta la exploración.

Me gusta el pensamiento interdisciplinario.

Me gusta el término 'espíritu de la frontera'

Me gusta imaginarme imbuido de ese espíritu.

Y abro paréntesis...