viernes, 4 de mayo de 2012

Los directores de proyecto y el liderazgo

Quizá se trate de una opinión sesgada puesto que en el pasado he ejercido de director de proyecto y posteriormente he gestionado unidades organizativas compuestas fundamentalmente por jefes y directores de proyecto, pero hace mucho tiempo que pienso que la figura del director de proyecto es vital en muchas organizaciones y que, en ocasiones, roza lo admirable.

Un director de proyecto debe tener un foco muy claro en la consecución de los objetivos del proyecto equilibrando plazos, costes y calidad y teniendo que llevar a cabo en ocasiones complejos equilibrios derivados de las conflictivas motivaciones humanas, de las políticas de empresa, de los intereses contrapuestos e, incluso, del mero desinterés.

Por ello, el director de proyecto, aparte de exhibir unos conocimientos técnicos y metodológicos, debe estar dotado de muchas habilidades personales, de comunicación y de relación.

El corpus de doctrina al respecto menciona, por ejemplo,las siguientes:
  • Liderazgo: es decir, la capacidad de hacer que los equipos orienten sus esfuerzos hacia el objetivo fijado.
  • Team building: construcción de la sensación de equipo, de colaboración y de objetivo común.
  • Motivación: alinear los intereses de las personas y su satisfacción con los propios objetivos del proyecto.
  • Comunicación: escuchar y transmitir todo tipo de informaciones e ideas, desde las más factuales, hasta las emocionales.
  • Influencia: capacidad de orientar los esfuerzos de terceros hacia el objetivo y de apoyarse en las capacidades de esos terceros.
  • Decisión: capacidad de adoptar decisiones en diferentes situaciones.
  • Habilidades políticas: capacidad de percibir y adaptarse respetuosamente a las diferentes culturas de empresas y regiones, a las costumbres y visiones de los equipos humanos.
  • Negociación: capacidad de alcanzar acuerdos satisfactorios en situaciones de conflicto.
Si se observa esta lista, se verá que no difiere mucho este catálogo de habilidades de las que podríamos exigir a un líder empresarial, digamos un CEO

Y es que, en efecto, un director de proyecto es un líder en pequeño, un gran líder en realidad, aunque sus esfuerzos se circunscriban al ámbito del alcance y circunstancias de un proyecto concreto.

Quizá por eso resulten tan admirables, quizá por eso son tan necesarios.