viernes, 14 de febrero de 2014

Afrontando problemas complejos: el diseño como conversación

En mi labor profesional me está tocando últimamente enfrentarme a un problema realmente complejo. Un problema que impresiona por su amplitud, por sus ramificaciones y por el impacto de una mala decisión. Un problema difícil de aprehender... y más aún de solucionar.

Hablando de este problema con colaboradores y colaterales, en los últimos días repito con frecuencia un argumento que, más o menos, se transcribe como sigue:

'Creo que no podemos enfrentarnos al problema X de una manera lineal. Creo que lo que tenemos que hacer es imaginar hipótesis y escenarios y ver a dónde nos conducen... e ir encajando piezas e ideas hasta determinar la solución.'

Esta forma de proceder creo que no es original. Hay problemas más o menos simples o conocidos a los que podemos enfrentarnos con una planificación y una metodología. Pero cuando se trata de un problema nuevo y complejo, es preciso utilizar el pensamiento creativo, la lateralidad y la generación y evaluación de alternativas.

Esta forma de afrontar el problema no sólo es iterativa sino que, en cierto sentido, es como 'conversar' con el problema. Nosotros le proponemos al problema una solución y éste 'nos contesta' con las dificultades, las implicaciones, otras alternativas...

Reconozco que la metáfora de la conversación no es propia. Es una imagen con la que me he tropezado leyendo el libro 'Design thinking' de Nigel Cross quien menciona los trabajos de Daniel Schön y cómo este hablaba del diseño, una actividad creativa por excelencia, en términos de 'conversación reflexiva con el problema'.

He aquí un párrafo muy explicativo:

According to Schön, designing proceeds as 'a reflective conversation with the situation', an interactive process based os posing a problem frame and exploring its implications in 'moves' that investigate the arising solution possibilities.

El método que Schön propone no deja de ser ese método no lineal e iterativo que me he imaginado para resolver mi problema actual.

Hablemos con el problema, dialoguemos abiertamente con él...y probablemente también con colaboradores y colaterales.

La conversación, sin duda, será interesante pero, además, al final de la misma, seguramente hayamos resuelto nuestro problema.