miércoles, 5 de febrero de 2014

Servilletas y papeles: ¿mente de diseñador?

Aquel que ha trabajado conmigo, sabe que tengo la (¿tonta?) costumbre de coger siempre un papel en blanco y un boli o lápiz. Como suelo decir a mi interlocutor: "no sé qué voy a pintar, o si lo que pinte tendrá sentido...pero necesito pintar...o escribir".

Y lo cierto es que en cuanto comienza la conversación, empiezo con gráficos, esquemas, listas que me ayudan a expresar lo que quiero decir, a pensar...y creo que también contribuyen a que mi interlocutor me entienda mejor. Y si, al final  tengo la sensación de que lo que pinto tiene sentido, expresa algo.

No soy el único, claro está, que actúa así....aunque tampoco creo que sea un comportamiento generalizado.

Y siempre he tenido una idea aproximada de la explicación...pero hace poco la he vista expresada en el libro 'Design Thinking' de Nigel Cross, así que me animo a traerla a colación aquí.

Hablando de diseñadores y del modo en que piensan y trabajan nos dice Nigel Cross:

designers need to use sketches, drawings and models of all kinds as a way to exploring problem solution together, and make some progress when faced with the complexity of design.

Y un poco más adelante trae el caso del arquitecto Jack Howe y, a propósito de su comportamiento, dice:

when faced with a blank sheet of paper, he can at least draw something that may at first seem silly or inappropiate, but which provides a starting point...


¿Significa ese paralelismo que tengo mente de diseñador? Aunque no me disgusta la idea, creo que la explicación es algo más sencilla o, quizá, más general, y nos la proporciona el propio Nigel Cross unas líneas más abajo. Nos dice:

There s a cognitive limit to the amount of complexity that can be handled internally; sketching provides a temporary, external store for tentative ideas, and supports the 'dialogue' that designer has between problem and solution.

En efecto, esa es la explicación que siempre le he adjudicado a esa 'manía' de dibujar en un papel. El papel actúa como un medio externo de recoger pensamientos e ideas, y libera capacidad cognitiva para seguir pensando. Es algo así como si la RAM de nuestro cerebro se saturase y comenzásemos a paginar a memoria secundaria, a disco (que en en este caso es un papel). El papel actúa como memoria secundaria superando la limitación de memoria y cognitiva de nuestro cerebro y, por tanto, apalanca nuestros esfuerzos intelectuales multiplicando su poder.

Ese apalancamiento cognitivo lo necesitan los diseñadores...pero probablemente también cualquiera que se enfrente a una tarea creativa e intelectualmente compleja.

... y esa efecto multiplicador es lo que creo busco, inconsciente, en servilletas y papeles...