lunes, 2 de marzo de 2015

¿Por qué nueve mujeres no pueden tener un niño en un mes?

Por supuesto, se trata de una explicación no literal sino a lo que la metáfora significa.

Cuando un proyecto, un trabajo, va retrasado, el plan de acción que primero se nos ocurre para recuperar el tiempo perdido es incrementar el número de recursos, de personas asignadas a ese proyecto.

Sin embargo la experiencia enseña que frecuentemente esta medida no sólo no mejora la situación  sino que incluso puede llegar a empeorarla.

La sabiduría popular lo explica diciendo que aunque una mujer tiene a un niño en nueve meses, nueve mujeres no pueden tener un niño en un mes.

Pero ¿podemos encontrar una explicación algo más rigurosa? ¿Hay alguna regla que nos enseñe cuándo añadir recursos puede ser útil para mejorar tiempos y cuándo no?

En su famosa obra 'The mithycal man-month', Frederick P. Brooks analiza desde varios puntos de vista, aunque siempre circunscrito al desarrollo del software, esta problemática. En ese análisis ofrece ideas y razonamientos muy interesantes, pero hay una directriz muy sencilla que nos ayuda a discriminar. Nos dice:

Men and months are interchangeable commodities only when a task can be partitioned among many workers with no communication among them. 

De lo que de alguna manera Brooks nos está hablando es de los costes de comunicación y coordinación, costes que crecen a medida que aumenta el número de recursos. Por ello, añadir más recursos ('men') no siempre ayuda a disminuir de forma equivalente el tiempo ('months').

¿Y qué pasa con las mujeres y el niño?

Es evidente que la metáfora es sólo válida hasta un cierto punto. Es evidente que un niño no es software y que existen otros condicionantes de tipo biológico muchísimo más relevantes pero todavía parcialmente podemos aplicar la teoría de Brooks. Así, ya que para hacer un niño entre varias mujeres se necesitaría una cierta colaboración y coordinación, nueve mujeres nunca conseguirían disminuir  un mes el tiempo para tener un niño. 

Tengámoslo en cuenta la próxima vez que por retraso en un proyecto, o por ansia de satisfacer a un cliente o mejorar un caso de negocio tengamos la tentación de añadir recursos indiscriminadamente con el ilusorio propósito de mejorar los tiempos de disponibilidad.