domingo, 14 de febrero de 2010

Internet: la promesa diferida

Han pasado ya unos diez años, y quizá empecemos a tener alguna perspectiva.

Hace aproximadamente una década asistíamos estupefactos al auge espectacular de las denominadas puntocom, a revalorizaciones en bolsa imposibles, a operaciones corporativas que rozaban la locura, a cifras mareantes para acceder al negocio de internet móvil...

Era el reinado de las nuevas tecnologías y la nueva economía, la promesa de un mundo diferente, de unos negocios diferentes, de una vida diferente.

Pero las expectativas no se cumplieron, la revolución no llegó, las acciones se desplomaron, las compañías volvieron a la prudencia inversora, la burbujo pinchó...

¿Qué había pasado? ¿Es que Internet no tenía el potencial que se le atribuía? ¿Es que la nueva economía era una falacia?¿Es que el cambio no venía de la mano de las nuevas tecnologías?

Creo que no. Creo que se trató simplemente de una cuestion de 'timing'. De forma inocente o intencionada, visionaria o especulativa, se quiso creer que el nuevo mundo llegaría en apenas unos meses, que la revolución era inminente. Se pecó de ansiedad e impaciencia. Se crearon expectativas exageradas.

Diez años después muchas de las promesas de Internet y la nueva economía son ya una realidad... y otras están en camino...

Hoy día cualquier empresa de mediano tamaño dispone de una página en Internet; hoy Google nos permite acceder a la información de forma mucho más sencilla y rápida que cualquier enciclopedia o biblioteca; hoy Internet llega cada vez a más capas de población; hoy el comercio electrónico encuentra gran difusión en sectores como el ocio y el turismo; hoy las administraciones públicas introducen las tecnologías de la información en sus transacciones; hoy despega, por fin, la Internet móvil; hoy la forma de relacionarse las personas está cambiando radicalmente por mor de las redes sociales y demás herramientas de la Web 2.0; hoy los periódicos digitales son una alternativa más que real a los periódicos en papel y asistimos al despegue del libro electrónico; hoy son posibles las comunicaciones fijas y móviles sobre tecnología IP...

Y la revolución no ha acabado. El comercio electrónico tiene mucho que caminar para ser la solución dominante en las transacciones empresariales. Los modelos de negocio en Internet aún no están claros como demuestran debates muy recientes sobre la neutralidad de la red o los derechos de autor. Las redes fijas y móviles tienen que mejorar mucho en ancho de banda y fiabilidad para ser las autopistas de la información que todos deseamos y la creciente demanda multimedia reclama. Los terminales portables de todo tipo tienen mucho con que sorprendernos...

No es, pues, que Internet haya fallado, no es que la promesa fuese falsa. Simplemente, ha tardado en llegar más de lo que se anticipaba. Pero hoy día ya asistimos parcialmente al cumplimienbto de la promesa...y los próximos años seguro que aún nos han de deparar mucho más.

La promesa no era falsa, simplemente era una promesa diferida.