miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿Qué es una 'cosa' en Internet de las ídem?

Internet de las Cosas... sí, pero ¿qué cosas?

La verdad es que esas 'cosas' que se incluyen en Internet de las Cosas son, en realidad, un abanico muy amplio, hasta el punto de que también se habla de 'Internet of Everything', es decir, algo así como el Internet de cualquier cosa, o de todo...

Buscando, no obstante, clarificar un poco el concepto, con una intención a un tiempo pedagógica y conceptual, acudo a la misma fuente que en el artículo anterior, es decir, el libro 'Internet of Things. Principles and Paradigms' editado por Rajkumat Vuyya y Amir Vahid Dastjerdi, y me encuentro:

Although it seems that every object capable of connecting to the Internet will fall into de "Things" category, this notation is used to encompass a more generic set of entities, including smart devices, sensors, human beings, and any other object that is aware of its context and is able to communicate with other entities, making it accesible at any time, anywhere.

Veamos algunos elementos de esta precisión:

  • Capacidad de comunicación: no nos sorprende, al fin y al cabo hablamos de Internet...pero ahí queda el apunte

  • seres humanos: ¿y esto? ¿resulta sorprendente? En el fondo, actualmente los seres humanos se integran en Internet de las cosas a través de 'wearables' que no dejan de ser sensores inteligentes sobre personas. Probablemente podríamos considerar a los seres humanos integrados en Internet de las cosas también por el mero hecho de ser usuarios de Internet, sensores y wearables aparte...

  • Conciencia del entorno: de alguna forma, entiendo, reclama una cierta 'inteligencia' en esas cosas, un saber de alguna forma 'quiénes' son, 'dónde se encuentran' y tener algún tipo de iniciativa (por ejemplo, envío de medidas). Lo cierto es que los sensores más básicos son sólo aproximadamente inteligentes, pero sí es cierto que es esperable un crecimiento de la inteligencia de los elementos conectados y esa cierta autoconciencia que reclaman los autores.

  • Accesibilidad en cualquier momento y lugar: no sé si este factor es tan relevante, aunque en el mundo Internet cada vez más nos movemos en el 'always on'. En cualquier caso, lo consideremos requerido o no, sí es dominante creo esa disponibilidad.



Al final, una 'cosa' no deja de ser un dispositivo con una cierta inteligencia y capacidad de comunicación, teniendo en cuenta que esos dispositivos, muchas veces actúan como una suerte de 'proxy', de representación de otras cosas a las que miden y sobre las que actúan, como es el caso de cuando un wearable representa a un ser humano.

Un sensor de temperatura o humedad con capacidad de comunicarse es una cosa, un frigorífico conectado es una cosa, un coche conectado es una cosa, una persona conectada..., sí, también es una cosa...

¿Queda más claro?

Si no es así, futuros artículos espero que permitan entenderlo mejor...

lunes, 28 de noviembre de 2016

Casi una definición de Internet de las Cosas



No es fácil del todo definir lo que es Internet de las Cosas

Y no lo es porque, en realidad, Internet de las Cosas agrupa y hace interaccionar diferentes tecnologías (dispositivos, movilidad, comunicaciones, cloud computing, Big Data, etc...) para producir una conjunto amplio y creciente de soluciones para todo tipo de sectores.

Me encuentro leyendo 'Internet of Things. Principles and Paradigms', un conjunto de capítulos/artículos de diversos autores y editado por Rajkumar Buyya y Amir Vahid Dastjerdi. Al principio los autores nos dan algo parecido a una definición:

IoT as an emerging paradigm supports integration, transfer, and analytics of data generated by smart devices (eg. sensors). IoT envisions a new world of connected devices and humans...

Aunque no es exactamente una definición (los autores no lo pretenden) sí incluye muchos elementos característicos de Internet de las Cosas:

  • Se trata de un paradigma, más que de una tecnología específica

  • Su punto de partida son dispositivos inteligentes (smart devices)

  • Conecta cosas y humanos

  • Proporciona analítica y explotación de los datos generados

Quizá sólo echo en falta, de forma importante, el que se ve a los dispositivos como meros generadores de datos cuando también son actuadores, elementos activos capaces de realizar acciones. De forma menos relevante, podría echar en falta alguna mención a los servicios y soluciones que se incluyen y a la inteligencia que los coordina.

De todas formas, una idea sí que nos hacemos.

Un poco más abajo, los mismos autores nos dan una observación complementaria:

In majority of the IoT domains such as infrastructure management and healthcare, the major role of IoT is the delivery of highly complex knowledge-based and action-oriented applications in real time.

Esta observación sí cubre las carencias que identificaba más arriba: la mención a soluciones, la actuación y, además, añade el factor tiempo real.


No sé si para un lector que no tenga ningún concepto previo de Internet de las Cosas, ésto es suficiente, pero fusionando ambos párrafos tenemos una buena compilación de las características más importantes de este paradigma.

Seguiremos hablando de él.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Nuestra mayor esperanza



La tecnología a veces nos ilusiona. La vemos como un motor de innovación, de transformación y de progreso.

Pero la tecnología, en otras ocasiones, nos asusta. Nos inquieta a dónde nos puede llevar, nos aterra pensar que en un futuro no tan lejano las máquinas sean más inteligentes que los humanos y que se atrevan a tomar el control.

Y el casi sorprendente renacer de la inteligencia artificial, la consagración del Deep learning, el auge de la robótica o la emergencia del Big Data e Internet de las Cosas parecen confirmar tanto esperanzas como temores.

Comienza a resultar creíble ese eventual 'surpaso' de la humanidad por las máquinas, el advenimiento de la singularidad que predijo Ray Kurzweil.

¿Son los temores fundados? ¿Cómo luchar ante eso? ¿Debemos intentar frenar el progreso? ¿Podemos, siquiera? 

No parece que haya una respuesta clara, ni siquiera una unanimidad en cuanto a la posibilidad de la singularidad o si, en efecto, es peligrosa para la raza humana. Y mucho menos parece estar claro cómo comportarnos ante el avance tecnológico y si temerlo o no.

Al final de su libro 'The Seventh Sense', Joshua Cooper Ramo nos explica, cuál es, para él, la receta, cuál es la esperanza de la humanidad en la carrera contra las máquinas:

Our greatest hope in the race against the totalizing machines and those who control them, our finest insurance for liberty and prosperity instead of madness, is not technology. Our greatest weapon will not be our bombers, our drones, or our financial strenght. It will be our own humanity.

La humanizad, su misma humanidad es la receta de nuestra especie.

Es esperanzador...aunque poco clarificador.

Muchas preguntas me surgen al respecto pero, quizá la primera, la fundamental, tal vez la más desasosegante es: ¿sabemos qué es realmente la humanidad?

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Caridad sostenible: en pos de un emprendimiento social transformador

Es una idea que me ronda por la cabeza desde hace meses, puede que incluso uno o dos años: la caridad sostenible. Así se me ha ocurrido llamarla.

Aunque, realmente, no es exactamente eso, no es exactamente caridad. Quizá fuese mejor denominarla con un término que no me he inventado yo: negocio social. Pero como fuere que no estoy seguro de estar hablando de lo mismo, mantengo por el momento 'mi' término: caridad sostenible.

Básicamente, la caridad sostenible se fundamenta en estas dos ideas que creo fáciles de entender:

  • La acción social o caritativa se debe dirigir con técnicas de gestión empresarial, teniendo en cuenta la eficacia, la eficiencia e, incluso, los beneficios, ya se reinviertan éstos de nuevo en la acción social o se devuelvan a posibles accionistas en forma de dividendo.

  • El dinero y recursos dedicados a esta acción deben estar más orientados hacia el CAPEX (inversión) que hacia el OPEX (gasto) o, lo que en el fondo ésto quiere decir, menos medidas paliativas y más acción transformadora.

Problemas políticos y culturales aparte, creo que una caridad realmente eficaz, una que realmente aspire a cambiar el mundo para mejor y que pretenda que esa nueva realidad más justa y humana se mantenga en el tiempo, debe seguir criterios económicos, por más frío y casi contradictorio que ésto pueda parecer.

De lo contrario, nos encontramos ante un sumidero sin fin de recursos sin resultados realmente reseñables... y eso, simplemente, no se pude sostener...

De momento es un esbozo de idea, mucho más fácil, evidentemente, de definir que de llevar a cabo... pero creo que 'no hay otra'.

Hace unos meses, me preparé una pequeña presentación que intentaba definir un poco la idea. Realmente, y a fuer de sinceros, lo hice como ejercicio...para una clase de Inglés...pero la idea estaba bien explicada, creo. Reproduzco abajo esa presentación:



La presentación no es del todo autoexplicativa pero, tras la introducción hecha más arriba, dejo a la imaginación del lector imaginar el discurso que hay detrás.

Lo que me ha llamado la atención y me ha animado a escribir este post ha sido contemplar hace un par de días la TED Talk que a cargo del gran Michael Porter, el gurú de la estrategia, el inventor de las estrategias competitivas fundamentales, el modelo de las cinco fuerzas o la cadena de valor nos habla, no exactamente de lo mismo...pero sí bastante parecido: de la necesidad y la posibilidad de que las empresas, los negocios, generen beneficio a partir del negocio social.

Esta es la TED Talk a que me refiero en que Porter aboga por dejar que las empresas resuelvan los problemas sociales:



Y, aunque es cierto que Porter no me parece demasiado claro en su propuesta, no dejo de decirme que si nada menos que Michael Porter ha pensado algo parecido a mi idea de caridad sostenible, ésta no no debe ser una ocurrencia tan disparatada y que si, además, tampoco él se explica con demasiada claridad a la hora de definir cómo se lleva a cabo, debe ser que, aunque la idea es prometedora, precisa aún de desarrollo...

Desde luego, si la idea es factible, pocas cosas hay que merezcan más la pena...

lunes, 21 de noviembre de 2016

#macrotweet: ¿Qué quiere decir imposible?

It seems to me that historically 'impossible' has essentially always meant 'I can't figure out how to do it right now.'





Michael Vassari
Citado por Joshua Cooper Ramo en 'The seventh sense'

viernes, 18 de noviembre de 2016

El triángulo imposible del sistema perfecto

Bueno, bonito y barato, reza el ideal de cualquier producto visto desde el lado del consumidor.

Joshua Cooper Ramo, en su libro 'The seventh sense' parece insinuar que hay tres atributos que hacen de un sistema de ordenadores interconectados, el sistema ideal: que sea abierto, que sea rápido y que sea seguro.

Sin embargo, no se hace ilusiones y afirma: 

Systems can be fast, open or secure, but only two of these three at a time.

Es decir, que ese triangulo del sistema perfecto es inalcanzable. No ofrece evidencias de ello, pero sí un razonamiento sencillo. 

Podemos proteger un sistema haciéndolo cerrado. El sistema podría ser además rápido, pero lo que no sería es, evidentemente, abierto.

Si lo abrimos, puede seguir siendo rápido y ya es abierto...pero se generan riesgos de seguridad.

Ahora podemos invertir en seguridad, proteger el sistema, por ejemplo, filtrando y analizando los paquetes que circulan...pero eso ralentiza la ejecución, es decir, el sistema ya no es rápido.

Quizá el razonamiento sea algo simplista, pero concuerda bastante con la intuición, con el hecho conocido de que si se invierte mucho en un atributo, ésto suele ir en detrimento de otro.

Por eso la estrategia es importante, las elecciones son importantes... y el diseño también...

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El poder en las redes



Cuando se inició el mundo 2.0, cuando eclosionaron Internet y los medios sociales, pensamos que las redes desplazaban el poder hacia la periferia, hacia el usuario.

Era más que tecnología, era una transformación cultural y social. Era un cambio, económico y casi, casi, político. Algo así como una democracia tecnológica.

Y algo de eso hay, no cabe duda. Los ciudadanos normales, sólo con un mínimo de medios y poder adquisitivo aderezado con un mínimo de habilidades digitales, podemos participar en la conversación, podemos opinar, podemos darnos a conocer, podemos producir sin intermediarios bienes como libros, vídeos o música. Podemos incluso organizar movimientos vía twitter u otras redes sociales.  

Sí, en cierto modo, el poder se ha desplazado hacia la periferia, hacia las personas, hacia los ciudadanos.

¿Si?

Si, pero... mucho pero...

También se observa claramente que en este mundo globalizado y digital se produce una concentración. Una concentración tecnológica y empresarial, pero una concentración que también es una acumulación de poder.

Pensemos en la posición de un Google, un Facebook o un Amazon. No sé cuántos monopolios del pasado gozaron de una posición tan sólida y dominante como la de estas compañías.


Existe una dualidad, una ambivalencia.

Así nos lo señala Joshua Cooper Ramo en su libro 'The seventh sense' donde nos dice:

In connected systems, power is defined by both profound concentration and by massive distribution.

En cierto sentido es una polarización topológica del poder en las redes. El poder se desplaza tanto hacia el centro (las grandes empresas o administraciones) como hacia la periferia (los ciudadanos) y pierden poder, incluso desaparecen las organizaciones intermedias.

¿Es esta una situación equilibrada? ¿Beneficiosa?

¿Sale ganando el progreso? ¿Salen ganando las naciones? ¿Las sociedades?

¿Y qué hay del ciudadano?