lunes, 3 de marzo de 2014

Diseño e implicación emocional

La pasión es importante para conseguir resultados.

La pasión, o al menos la implicación, es una forma de motivación y de volcado de esas energías en la actividad objeto de la misma.

Parece existir también la relación contraria, es decir, algo a lo que hemos dedicado un gran esfuerzo pasa a ser algo más que el mero resultado de un trabajo para convertirse en algo nuestro, casi en una parte de nosotros, algo con lo que nos sentimos implicados.

Algo así es lo que detecta Nigel Cross cuando en su libro 'Design Thinking' analiza el comportamiento de los grandes diseñadores. Esto es lo que nos dice:  

It is quite normal for designers to become emotionally involved with their ideas; their design concepts are not merely abstract ideas, but personal insights that emerge as a result of some considerable cognitive effort.

Dado que las ideas que vuelcan en sus diseños son fruto de un trabajo cognitivo intenso, los diseñadores se sienten emocionalmente implicados con ellas y, como decíamos, dejan de ser un frío producto o resultado del trabajo para convertirse en algo propio.

En principio no parece malo. Ese flujo bidireccional esfuerzo-emoción constituye de alguna forma un círculo virtuoso que se refuerza e impulsa al esfuerzo y a la creatividad. 

Hay que hacer alguna consideración especial, no obstante, cuando esa implicación se produce en el seno de un trabajo en equipo, especialmente un trabajo en equipo de tipo creativo y, por tanto, algo desestructurado. 

Nigel Cross parece considerar que se debe permitir esa implicación emocional también en el caso del trabajo en equipo dado su carácter motivador y catalizador, que constituye casi una condición sine-qua-non del diseño y, en esa línea, nos dice:

This emotional commitment has to be recognised and allowed for in teamwork; creative design is unlikely to happen without it.


Sin embargo, la implicación emocional, que tan energética resulta, puede constituir también una barrera para el trabajo creativo en equipo puesto que puede hacer que los miembros del mismo se aferren a sus propias ideas sin permitir la enmienda y sin dar una oportunidad a las aportaciones ajenas. 

Ese peligro debe ser reconocido y gestionado, tanto por la propia persona como por sus compañeros y, quizá con especial énfasis, por el líder del equipo. 

Como toda energía, la emoción debe ser gestionada.