jueves, 20 de mayo de 2021

Una hipótesis neuro-robótica sobre el origen de la mente

Uno de los grandes misterios científicos y casi, casi, filosóficos, que nos interesan como seres humanos, es saber cómo funciona nuestra mente, cuál es el origen y dinámica de ese algo interior que percibimos como tan propio, tan diferencial, tan característico del ser humano como especie y de cada uno de nosotros como individuos. 

Y lo cierto es que no existen respuestas. Disponemos de algunos conocimientos sólidos, pero aún escasos, procedentes del campo de la neurociencia acerca del funcionamiento fisiológico del cerebro y una descripción geográfica de sus áreas de competencia. Y disponemos también de teorías procedentes del campo de la psicología y la filosofía. Pero conocimiento, lo que se dice conocimiento, auténticas certezas, pocas, muy pocas, casi ninguna.

Entre esas hipótesis surge alguna procedente del campo de la neuro-robótica que mencionaba en el post anterior, una disciplina que busca, entre otras cosas, partiendo de experimentos llevados a cabo en robots, llegar a desentrañar algunos de los secretos de la mente humana. 

Muy en concreto, el libro 'Exploring Robotic Minds: Actions, Symbols, and Consciousness as Self-Organizing Dynamic Phenomena' de Jun Tani se dedica a proponer, explicar e intentar corroborar una hipótesis sobre el origen de la mente. Dicha hipótesis la expone el autor, nada más empezar el libro, de la siguiente manera:


The essential proposal [] is that the mind is comprised of emergent phenomena, which appear via intricate and often conflictive interactions between the top-down subjective view for proactively acting on the external world and the bottom-up recognition of the resultant perceptual reality.


Es decir, para Tani existen dos procesos relevantes, uno que opera de arriba a abajo  y otro de abajo arriba (donde arriba está, digamos, la mente y abajo el mundo físico):


  • Intencionalidad (top-down): proceso mediante el cual nuestras imágenes, pensamientos y perspectivas, adquiridos a través de la consolidación de experiencias pasadas, se proyectan al mundo objetivo, guiando y acompañando nuestras acciones.

  • Reconocimiento (bottom-up): un reconocimiento de la realidad percibida y que hace que se modifiquen las intenciones para eliminar o disminuir el error o diferencia entre nuestras expectativas y los resultados que obtenemos.

Y el foco, según el autor, se encuentra en lo que Tani denomina la causalidad circular ('circular causality'), que emerge como resultado de las interacciones entre ambos procesos, unas interacciones cuya naturaleza conflictiva (la intención no se corresponde exactamente con los resultados percibidos) es lo que da lugar a la mente.

Esta es la hipótesis, y a explicarla tanto desde el punto de vista filosófico y neurocientífico, como a intentar demostrarla mediante el diseño de redes neuronales específicas y a la realización y explicación de experimentos actuando ellas como 'mente' de robots físicos reales, es a lo que dedica Tani su libro (y el trabajo científico y de campo que le ha precedido, claro).

Y, como cabe esperar, los experimentos que realiza confirman, bien que a nivel bastante primario y muy lejos de lo que es realmente una mente humana, su hipótesis y alguna consecuencia que se extrae de ella y que le acerca, incluso, a temas espinosos, especialmente cuando estamos poniendo en paralelo a humanos y robots, como son la conciencia y el libre albedrío.

Interesante y retador ¿verdad?

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