lunes, 21 de septiembre de 2020

Capacidades interactivas y cognitivas de un robot social

En el último artículo '¿Qué es un robot social' exploramos la definición de este subgrupo de robots y nos encontramos con unos robots de naturaleza física, pensados para entornos diferentes del industrial, incluyendo los servicios y el hogar y con unas amplias capacidades de interacción y relación con los humanos.


¿En qué consisten esas avanzadas capacidades de interacción y relación?


Siguiendo la misma fuente, el libro 'Social robots: Technological, Societal and Ethical Aspects of Human-Robot Interaction' editado por Oliver Korn, se menciona un estudio 'A survey of socially interactive robots' de Terrence Fong, Illah Nourbakhsh y Kerstin Dautenhahn en que, a la hora de realizar su encuesta, primero intentaron centrar qué era eso de robots sociales, robots con alta capacidad de interacción, identifican siete características sociales humanas que deben exhibir estos robots. Son las siguientes:


  • Deben ser capaces de expresar y/o percibir emociones
  • Comunicar en un diálogo de alto nivel
  • Aprender o reconocer modelos en otros agentes (otras personas o robots)
  • Establecer y mantener relaciones sociales
  • Usar 'pistas' naturales (gestos, miradas, etc)
  • Exhibir una personalidad y carácter propios
  • Pudieran aprender o desarrollar competencias sociales


Se trata de un artículo escrito en 2003 y, sin embargo, me parece muy ambicioso en cuando a las capacidades que espera de los robots. Sin embargo, en todas esas facetas hay avances y realizaciones y no resulta difícil creer que, viendo lo que ya existe, y la velocidad de los logros, en no tanto tiempo pueden existir robots que exhiban, con cierta holgura, esas capacidades.


Y si se leen con calma, podemos darnos cuenta que, en cuanto a comportamiento y visión externa, se les está pidiendo un comportamiento muy, muy humano, con unas, al menos aparentes, personalidad y emociones.


Robot Sophia
Robot Sophia
Si esos avances cognitivos se producen, y no creo que estemos lejos de ellos, ¿Qué ocurre si a nivel de materiales y fabricación conseguimos dotar a esos robots de un aspecto externo también humano? ¿Qué pasaría si consiguiésemos imitar la piel humana y el funcionamiento de los músculos faciales para conseguir gestos naturales? Al preguntarme esto debo decir que, por ejemplo, los gestos que realiza un robot como Sophia, en mi opinión, y sin restarle un ápice de su mérito, no son aún realmente naturales.


Pero si lo lográsemos, habríamos dado, creo, un nuevo salto en el test de Turing. Podríamos quizá conseguir hacer creer a una persona que está tratando con otro humano. A lo mejor no en una convivencia larga, pero sí en interacciones cortas.


¿Cómo de cerca o de lejos estamos de ello? No estoy seguro pero creo que no estamos demasiado lejos, aunque en este momento no estoy muy informado de los avances en materiales y gestualidad ni de si existen esfuerzos importantes de investigación y desarrollo dedicados a ello.

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